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Reflexiones mes de mayo día 7

Día 7º ¿Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor? (Lc 1, 43) ¿Quién eres María? Si pregunto a tu prima Isabel, ya sé su respuesta: “Es la madre de mi Señor”; si pregunto a las creaturas de la tierra, ellas me responden: “Es la madre de mi Señor”; si pregunto a las creaturas del cielo, me dicen lo mismo: “Es la madre de mi Señor”… Pero si pregunto a ti, María, la respuesta es diferente: “Yo soy la esclava del Señor” La Visitación transparenta el color del servicio. Con unos tonos típicamente femeninos. Acude porque acaba de decir que es la esclava del Señor. Como si el Señor le dijera por dentro, pues empieza a servir a Isabel. Acude gratuitamente, sin que la manden llamar. Toda la importancia está en el saludo. En el detalle. En el servicio a la persona concreta. Es un amor portador de Espíritu, de vida. Produce gran alegría. Las madres son esclavas por amor y madres por dolor, porque donde hay amor no hay trabajo ni dolor. María tu eres madre porque antes te hiciste servicio; tú fuiste señora porque antes fuiste criada. Tú eres grande porque antes te hiciste pequeña… Esta es la ley de tu Hijo “El que quiera ser grande que se haga pequeño, el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado. Esto, tú María lo entendiste muy bien y lo viviste mejor. Para crecer es necesario menguar, para subir hay que bajar, para amar hay que servir. Un poco más adelante el evangelista nos dirá que fue a ayudar a su prima Isabel, con la que estuvo unos tres meses. El evangelio no dice esta vez que volvió presurosa como en el viaje de ida. Se había alejado de Nazaret casi a la carrera. Aquella increíble llamada de Dios la había conmocionado. Era como si de pronto dentro de su casa se hubiera abierto un cráter y ella caminase al borde, presa del vértigo. Y para no precipi­tarse en el abismo se había agarrado a la montaña. Ahora había que volver. Aquellos tres meses de altura habían sido suficientes para aplacar los tumultos interio­res. Ahora había que bajar a la llanura y hacer frente a los problemas propios de una mujer que está a la espera. Con alguna complicación más ¿cómo decírselo a José? Sintió el peso físico de otro ser que buscaba morada en su seno de madre. Adaptó sus ritmos a los de su huésped. Modificó sus costumbres en función de una misión que, no alegraba su vida. Consagró sus días a la gestación de una criatura que no le ahorraría preocupaciones y disgustos. Y como el fruto bendito de su seno era el Verbo de Dios, que se encarnaba para la salvación de la humani­dad, comprendió que había contraído, con todos los hijos de Eva, una deuda de acogida, que pagaría con sus lágrimas. Una mujer ejemplar digna de todo elogio por su disponi­bilidad y entrega a Dios. La que calzó siempre las sandalias de la humildad, supo también descalzarse y caminar sobre las arenas doradas de la orilla de nuestro Dios, para vivir junto a él, desde él y para él.

Dios te salve María… Oración: ¡María Madre de Dios y madre nuestra, enséñanos a aceptar la voluntad de Dios con el espíritu de la Anunciación. Visítanos en nuestras necesidades como visitaste a Isabel. Engéndra­nos a la gracia, como engendraste a Jesús en la carne. Preséntanos a Dios Padre como hijos de Él e hijos tuyos. Haz que dediquemos un tiempo, cada día, a comunicarnos con Dios, para que a ejemplo de tu Hijo Jesús, tengamos como alimento dejar que Dios pueda actuar su providencial plan de salvación sobre cada uno de nosotros! Amén.

7º Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor opt

Asamblea General UISG 2019

El 6 de mayo comienza el encuentro de la Unión General de Superioras Generales en el hotel Ergife de Roma con el lema: "Sembradoras de esperanza profética". Sal, ve y lleva la buena noticia.Salid hasta los extremos del orbe a ser sembradoras de esperanza. No es fácil sembrar esperanza profética hoy en día, pero sin embargo, como las mujeres que fueron al sepulcro, escucharon el mandato de Jesús: Id y anunciad que estoy vivo. En El nace y renace la esperanza. ¿A quién? A los libres, migrantes, trata... La esperanza nos pide estar presentes con amor y con creatividad.

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Reflexiones mes de mayo día 6

Día 6º La Visitación de María a su prima Santa Isabel. La escena que nos presenta el relato de la Visitación está llena de colorido, de alegría, y de esperanza. El niño salta de alegría... Feliz Tú... mi espíritu se alegra en Dios... Es un encuentro de dos mujeres amigas y primas, ambas en estado de gestación, portadoras una del que se definirá como Voz y la otra del que se definirá como Palabra. ¿Cómo debió ser esta convivencia de meses entre estas dos mujeres para que San Lucas nos la transmitiera con esos colores gozosos. San Lucas recibió la información directamente de María. Fue un encuentro de fe. En María la fe la motiva a la incomodidad del desplazamiento. Cree amando. En Isabel la fe la motiva hospedando. Cree acogiendo. Las dos convergen en el mismo vértice de comunión: Para las dos Jesús es "mi" Señor. Todas las energías de estas dos mujeres están polarizadas por la maternidad al servicio de una causa común: la Voluntad de Dios. Una fe que se comparte. No la viven en el silencio de su intimidad; la dialogan; se comunican sus propias experiencias. Esta comunicación produce unos efectos maravillosos: aumenta la misma fe y se contagia la alegría y la esperanza. Quizás deberíamos recoger esta magnífica lección de estas dos mujeres que comparten la fe en situaciones personales muy difíciles: no olvidemos que el marido de Isabel se había quedado mudo por la falta de fe y el de María había decidido abandonarla. Y ambas no tienen más pruebas que lo que llevan en sus entrañas, algo tan insospechado que no saben quién se lo va a creer. Una fe que se proclama. Que no se calla bajo la excusa de la pequeñez. Ciertamente son sólo dos mujeres y perdidas en la geografía del mundo. Pero dicen públicamente lo que creen. Se convierten en testigos de esperanza para los pequeños del mundo. Así contagian su fe y su alegría a los demás. De generación en generación. Hasta a nosotros. Es el encuentro de dos jóvenes creyentes, unidas por una experiencia entrañable: ambas esperan un hijo. Sólo este hecho nos pone en contacto con algo fundamental en la vida de todo cristianos: la esperanza. Fijémonos en la actitud de Isabel, como modelo de acogida del Señor que llega a su casa por mediación de María. Sus actitudes nos iluminan el cómo hay que permanecer siempre vigilantes a la espera del Señor que nos visita. "¿Quién soy yo...?" Observemos la fuerza tremendamente personalizadora de la pregunta. Dios se encarna, Dios viene para estar en mi casa, en mi corazón. Quien se lo crea, necesariamente se preguntará: ¿Quién soy yo...? "... la Madre de mi Señor." Es una proclamación de fe. Isabel reconoce a Cristo como Señor, lo reconoce como Señor de su vida y a María la reconoce como Madre de Dios. Jesús, como Señor y María aparecen desde el principio indisolublemente, unidos en la confesión de fe la joven creyente. Juntos continuarán toda la vida; hasta el pie de la cruz en que nacerá una nueva maternidad: la eclesial. Así la Iglesia y el Señor, como esposo y esposa en lenguaje paulino estarán siempre unidos. "Lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá". Del acto de fe de Isabel, brota el acto de esperanza.

Dios te salve María…

6º La visitación de María a su prima opt

Reflexiones mes de mayo día 5

Día 5º Hágase en mí según tu Palabra (Lc 1, 38) Qué extrañas suenan tus palabras, Madre, en nuestro mundo: “Hágase en mí según tu palabra” María es uno de los nuestros, primera creyente y discípula de su Hijo y a la vez madre de los amigos y discípulos de su Hijo: nosotros. María tenía sus planes humanos como el matrimonio con José y su concepción religiosa como toda joven judía. El hecho de la Anunciación supone una alteración de todos estos planes. Ella no entiende la propuesta del ángel, por eso «se turbó», no vio claro, pidió explicaciones, son palabras que reflejan el estado de un alma desconcertada ante un acontecimiento cuya magnitud sobrepasa los límites de su comprensión. Una pro­puesta de Dios que rompe todos sus planes y que le abre un futuro que nadie ha experi­mentado. Ante el descon­cierto, hágase en mí según tu palabra. Por este sí histórico y trascen­dente, que rebasa los límites de lo estricta­mente personal, invade la historia y hace posible una nueva humanidad. Y se embarcó en la aventura de la sorpresa de Dios, buscar cada día su voluntad. Da prioridad a la voluntad de Dios sobre sus propios proyectos. Por eso aparece en los evangelios como la «oyente atenta» de la Palabra de su Hijo y le da vueltas en su corazón. Sintió el peso físico de otro ser que buscaba morada en su seno de madre. Adaptó sus ritmos a los de su huésped. Modificó sus costumbres en función de una misión que, no alegraba su vida. Consagró sus días a la gestación de una criatura que no le ahorraría preocupaciones y disgustos. Y como el fruto bendito de su seno era el Verbo de Dios, que se encarnaba para la salvación de la humani­dad, comprendió que había contraído, con todos los hijos de Eva, una deuda de acogida, que pagaría con sus lágrimas. Una mujer ejemplar digna de todo elogio por su disponi­bilidad y entrega a Dios. La que calzó siempre las sandalias de la humildad, supo también descalzarse y caminar sobre las arenas doradas de la orilla de nuestro Dios, para vivir junto a Él, desde El y para Él.

Dios te salve María…

Oración: ¡María Madre de Dios y madre nuestra, enséñanos a aceptar la voluntad de Dios con el espíritu de la Anunciación. Visítanos en nuestras necesidades como visitaste a Isabel. Engéndra­nos a la gracia, como engendraste a Jesús en la carne. Preséntanos a Dios Padre como hijos de Él e hijos tuyos. Haz que dediquemos un tiempo, cada día, a comunicarnos con Dios, para que a ejemplo de tu Hijo Jesús, tengamos como alimento dejar que Dios pueda actuar su providencial plan de salvación sobre cada uno de nosotros! Amén.5º Hágase en mí según tu palabra opt

Domingo III después de Pascua

Otra vez San Juan nos presenta la comunidad de Jesús con el símbolo de la "noche". La última vez fue el Jueves Santo, la noche de la traición, de la negación, del abandono. Ahora, continúa siendo "de noche", pero después de la Resurrección. Dos características: están de vuelta, desencantados y se cansan inútilmente; sus esfuerzos no dan ningún resultado. Es posible que esta imagen de la noche refleje muchos estados de ánimo nuestros incluso después de la Pascua. Desánimos, "vuelta" a nuestras situaciones anteriores de rutina y esfuerzo sin sentido; experiencias de fracasos en nuestra vida. En el amanecer las cosas no se ven claras; sin embargo se oyen con claridad. En el claroscuro de la aurora Cristo se hace presente; no se le reconoce por su figura; pero se obedece su palabra. El mensaje que les lanza Jesús podría ser éste: "Continuad lo que estáis haciendo, pero de otra manera". Una comida juntos y un diálogo personal. Jesús les ofrece pan y pescado. Un pan que no habían traído los discípulos y un pescado que tampoco habían pescado ellos. Ha de quedar claro que es una comida que Jesús ofrece gratuitamente. Es Jesús que se da a ellos, sin pedir nada a cambio.

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Reflexiones mes de mayo día 4

Día. 4º ¿Cómo puede ser eso? (Lc 1, 34) Las primeras palabras que conservamos de ti, María en los Evangelios no son trascendentales, ni sublimes, ni grandiosas… aunque sí importantes. Tus primeras palabras son como tú: sencillas, humildes, muy humanas. ¿Cómo puede ser eso? Son palabras que todos pronunciamos con frecuencia ¿Por qué? ¿Cómo puede ser eso? Sin embargo bajo la capa de sencillez, se oculta en estas palabras tuyas un significado importante, profundo, misterioso. Tú, María, en tu casa de Nazaret, has recibido una visita inesperada y sorprendente. Un enviado de Dios se ha presentado ante ti, te ha saludado y te ha dicho hermosas palabras:Llena de gracia… El Señor está contigo… Luego, te ha propuesto ser, nada menos que la Madre de Dios. Y tú no comprendes, no entiendes, no sabes por qué te ha escogido Dios. No eres ica, no tienes estudios, tu familia no es distinguida y careces de poder. Sólo eres una joven judía que vive en un pueblo insignificante y a punto de casarse. ¿Cómo Dios ha podido fijarse en ti? ¿cómo ha podido fijarse en tu persona? Pero hay más, ¿cómo vas a ser madre si no has tenido relaciones con ningún hombre? De ahí tus primeras palabras de sorpresa: ¿Cómo puede ser eso, si no conozco varón? Pero tu pregunta, María, es muy distinta de las nuestras. Tu pregunta no es de duda ante los planes de Dios, sino de sorpresa y perplejidad. Te ves tan pequeña, tan débil, tan incapaz de llevar a término lo que el Señor te propone, que no entiendes y por eso preguntas. Nuestros ¿cómo puede ser eso? al contrario suelen ser de duda, de incredulidad, cuando no de desafío y reto a Dios. Las primeras palabras que conservamos de ti, María son de humanidad y humildad. De humanidad porque son como los interrogantes y problemas con los que nos enfrentamos todos cada día y para los que no tenemos respuesta la mayor parte de las veces. De humildad, porque reconoces que no lo sabes todo, que hay cosas que no alcanzas a entender, pero eso sí, te fías de Dios que sí tiene la respuesta y te pones en sus manos: aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra.

Dios te salva María…

Oración: Santa María de la humanidad y humildad, mujer de las preguntas sin respuestas, ayúdanos a nosotros, tus hijos, a saber preguntar a Dios por nuestra vida y a confiar en su amor.

4º Cómo puede ser eso opt

Reflexiones mes de mayo Día 3

Día 3º El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra (Lc 1, 35) ¿Qué experimentaste, María, al estar llena del Espíritu Santo? ¿Qué sentiste al tener a Dios dentro de ti? Tuvo que ser una experiencia única, guardar nada menos que a Dios en tu mismo cuerpo. Seguro que cuando “el poder del Altísimo te cubrió con su sombra”, te acordaste de la vieja Arca de la Alianza. Esa que Dios mandó construir a Moisés con precisión, para ser símbolo y receptáculo de su presencia en medio del pueblo. Tú también como Arca de la Nueva Alianza, fuiste formada por Dios con minuciosidad y precisión: concebida sin pecado, llena de gracia, virgen… y sobre todo, con el Señor dentro de ti. Tú eras el Arca de la Nueva Alianza. Tú, María guardabas las tablas de la Nueva Ley, las bienaventuranzas. Tú contenías el nuevo maná, el Pan de Vida. En ti estaban ya cumpliéndose todas las promesas hechas a Abrahán y a sus descendientes para siempre. El Espíritu Santo que en otro tiempo inspiró y habló por medio de los profetas, ahora estaba en ti. Tú, en Jesús eras la esperanza cumplida, la salvación realizada, la profecía viva… Y todo esto tan grande y tan importante, ¿por qué?, María, sin duda, porque dejaste que “la sombra de Dios” te cubriera. Ser Madre implica fecundidad, tierra fértil, amor eterno y es que el amor de una buena Madre es el mejor reflejo del amor de Dios al hombre. Ella será el punto de encuentro. El Arca de la nueva Alianza que los antiguos habían predicho. En María encontramos la luz que viene al mundo lleno de oscuridades, miedos y temores. Ella es el faro del mar en la noche y la bandera en el día en calma. Ser Madre cuando el mundo camina entre luces y sombras, significa convertirse en compañera de camino. Ser aliento en los momentos de desánimo y sobre todo, esperanza cuando todo parece estar perdido. Ser madre hoy, cuando parece que los destinos de los hombres, sin criterios morales, nos ofrecen una sociedad donde se controla y manipula la vida, significa estar y apostar por el gran regalo de la vida Toda la vida de María está en función de una esperanza. Antes de la concepción de Jesús, ella esperaba como toda israelita, la venida del Mesías prometido. Después de la concepción esperó, sorpresa tras sorpresa, la plena revelación de Dios en su Hijo. María gesta a Dios esperando, a oscuras. «El ángel la dejó». «Su esposo duda y decide abandonarla». Sola, sin más signos de Dios ni compañía humana. Sola con su realidad que le crecía por dentro. Empezó el silencio de Dios ¡Qué gran cantidad de interrogantes surgirían en su interior! También ella experimentó la noche en el curso de la historia. Apenas concebido Jesús siente el peligro de desgarro de su matrimonio, apenas ha nacido ya tiene que defenderlo de Herodes y así hasta la cruz donde recibe el cadáver de su Hijo para ponerlo en la sepultura. Se puede comparar el nacimiento con la resurrección de Jesús, la entrada y la salida de Dios de este mundo tiene como único testigo a la Virgen; en el nacimiento acompañada de San José; en el Calvario acompañada de San Juan. Ella sola testigo de los dos acontecimientos. En ambos presencia silenciosa, en ambos manos tiernas, en ambos un corazón amando. Esto es amar: mantenerse fieles al Amor de Dios desde el nacimiento hasta la muerte.

Dios te salve María…Oración: María, pureza en vuelo, Virgen de Vírgenes, danos la gracia de ser siempre humanos sin olvidarnos nunca del cielo. Enséñanos a vivir; ayúdenos tu oración; y danos en la tentación la gracia de resistir. Honor de la Trinidad por esta limpia victoria. Y gloria por esta gloria que alegra la cristiandad.

3º El Espíritu Santo vendrá sobre tí opt

Encuentro internacional de la familia agustiniana

Siguiendo las palabras de San Agustín “Todos tenían una sola alma y un solo corazón hacia a Dios” este 1 de mayo tuvo lugar en el colegio Nuestra Señora del Buen Consejo (agustiniano) con sede en la diócesis de Chitré, el encuentro internacional Agustiniano en el que participan los frailes agustinos, Monjas Agustinas, Agustinas Hermanas del Amparo, Fraternidades Laicales y amigos que trabajan y colaboran en las diferentes obras y parroquias que son regentadas por los padres Agustinos. El programa se inició con la Eucaristía presidida por el Vicario de los Agustinos en Panamá, P. Ángel Luis Quintero, seguidamente escuchamos la ponencia sobre la vida del Siervo de Dios Padre Moisés Gonzales impartida por el Padre Salvador Barba, quien centro su ponencia en estas palabras que el P. Moisés expresaba muchas veces “Construyamos puentes”, cotejándolo con su historia personal y obras que lo llevan a tener cualidades de santidad. Luego se compartió un acto cultural en el que se valoró la cultura panameña, culminando este gran acontecimiento con la peregrinación a la Iglesia de Parita, en la que reposan las reliquillas del Beato agustino P. José Joaquín Esnaola Urteaga OSA.

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Reflexiones mes de mayo día 2º

Día 2º No temas María porque has hallado gracia ante Dios (Lc 1, 30)

Así fueron las palabras de entrega total de su voluntad de su ser completo a Dios por parte de María. Fueron momentos de resplandor, “su habitación” se ilumina; no puede ver con claridad. La intensidad de la “luz” daña sus ojos; poco a poco sus pupilas se acomodan a la nueva situación y contempla a alguien: un mensajero. Siente en lo más profundo de su corazón que le habla: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” Ella se extrañó ante tal saludo, pero el mensajero desconocido continúa: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, concebirás y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre y reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. María duda, no sabe, el temor la embarga, siente muy cercano su ser humano y débil, pero el visitante continúa: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios…El primero que comenzó a creer fue el mismo Dios que confía a María lo más importante: el origen de su Palabra. Al depositar toda su confianza en María, Dios depende plenamente de ella. Dios sigue manifestando su confianza en la condición humana. Y María no quiere defraudar a Dios y responde con actitud generosa. María sabe que es amada por Dios, pero no se siente engreída ni orgullosa ante los demás al haber sido elegida, sino que se da cuenta de su pequeñez y acepta ser la esclava, la sierva del Señor. “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra” María dice con esto el Amén más grande e importante que se haya pronunciado en la historia del hombre. El reloj de la humanidad se detiene en este momento, el peso de sus agujas por el tiempo del olvido de Dios le impedían avanzar. A partir de ahora sus segundos serán nuevos, sus minutos recobrarán plenitud, sus horas belleza y vida. El reloj de la humanidad ha vuelto a funcional al ritmo de Dios. Hágase en mí según tu Palabra. Sí, que se cumpla lo que él quiera. En María hoy se sigue cumpliendo la promesa de Dios con su pueblo. María se entrega al servicio del hombre como mujer y Madre. Pero el hombre que en estos momentos de la historia está lleno de odios destructores, violencias múltiples, descreído del amor auténtico… muchas veces no la reconoce. Es ella la que tiene que abrir nuestros corazones con la llave del amor. Ella es la que nos tiene que mostrar al Señor de la Vida.

2º No temas María porque has hallado gracia ante Dios opt

 

Reflexiones para el mes de mayo

María es la mujer totalmente abierta a la llamada de Dios, donde la larga espera de la salvación prometida se hace presente. La acogida incondicional del anuncio «vas a concebir y darás a luz un hijo» convierte a la joven, en la madre del Señor y colaboradora de su misterio revelado. En el momento decisivo de su diálogo con el ángel, María se abandona total­mente en Dios y responde con todo su ser humano y femenino «He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu Palabra». María no dudó, creyó y por eso es proclamada bendita entre las mujeres. Su proceso de fe constituyó el eje fuerte de su vida: un proceso en la oscuridad y una decisión diaria como quien a oscuras se fía diciendo: hágase en mí según tu palabra. En la anunciación se nos presenta a una mujer desconcertada, llena de dudas, pero al mismo tiempo disponible a lo que Dios quiera. En la salutación el ángel adopta la fórmula que cualquier ciudadano utiliza para saludar e invita a María a alegrarse por la noticia de este acontecimien­to. Primero porque había encontrado gracia ante Dios «llena de gracia», esta plenitud de la gracia de Dios es debido al hecho de que el Espíritu Santo vendrá sobre ti y te cubrirá con su sombra. El segundo motivo es que el Señor está contigo. En las entrañas de María ha comenzado a germinar el fruto del Espíritu Santo. En María se hacen presentes dos personas de la Trinidad: el Espíritu Santo y el Hijo. Por eso la alegría mesiánica llena la tierra. En ella no sólo se cumplen las esperanzas de Israel, sino las expectativas de toda la humanidad. Es la primera vez que en la Escritura se dice que el Espíritu Santo bajará sobre una mujer. María estaba desposada con José que pertenecía a la estirpe de David y según las promesas del pasado, el Mesías prometido debía surgir de la familia de David. Después del encuentro con el ángel Gabriel, todo quedó en el silencio y en lo escondido de su corazón. Solamente porque quiso expresarnos lo que Dios suponía y significaba para ella. María asume la virginidad cuando sabía que eso era humillación en su cultura. Sus esquemas se ven truncados por los deseos de Dios. María es la Virgen. Quizá ella sea la única mujer en el Nuevo Testamento que recibe este título. Ante esta virginidad todas las mujeres humilladas en el Antiguo Testamento recobran su dignidad perdida. Una propuesta de Dios que rompe todos sus planes y que le abre un futuro que nadie ha experimentado. Ante el desconcierto, "hágase en mí según tu palabra". Poco tiempo después José empieza a dudar de ella. La primera reacción que experimenta María después de su SI a Dios, es la herida de la duda de su esposo. Ante la duda, "hágase en mí según tu palabra".

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